ILUSTRACIÓN.

El Siglo de las Luces

“¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí el lema de la Ilustración [...]

Para esta Ilustración no se requiere más que una cosa, libertad; y la más inocente entre todas las que llevan ese nombre, a saber: libertad de hacer uso público de su razón íntegramente”

Kant, 1784

La Ilustración es un movimiento filosófico y cultural centrado principalmente en el siglo XVIII. Normalmente, se habla del período comprendido entre el inicio del conflicto internacional por la sucesión al trono de la monarquía hispánica (1701-1714) y la Revolución Francesa, en 1789, -que traerá el final del Antiguo Regimen- pasando por la Revolución Industrial, la Revolución Americana y el Comercio con América.

La Ilustración es denominada igualmente Siglo de las Luces, identificando la luz con la razón, el elemento que iluminaría a la Humanidad con las luces de la razón, considerada ésta como un instrumento más para adquirir que para poseer (Saper aude, libido esciendit).

El movimiento era el fruto del progreso de la ciencia y del pensamiento, que pretendían abrir la mente humana y apartarla de la superstición y la tradición. Los procedimientos empleados para conciliar lo positivo y lo racional fueron el análisis y la inducción a través de formas sensualistas y empiristas. El rechazo a los planteamientos tradicionales, dogmáticos y metafísicos, unido al interés por las ciencias llevó a un extraordinario progreso técnico, científico y humanista.

Los ilustrados creían que la conducta humana se había de regir por las normas de la razón y las relaciones sociales habían de tener como base la libertad, la tolerancia y la igualdad. Que el ser humano tenía la capacidad para progresar y buscar la felicidad.

Consideraban que les seres humanos nacen libres e iguales en derechos y, que a través de la razón, se llega a la verdad, por lo cual le daban una gran importancia a la instrucción.

Todo ello lleva, inexorablemente, a una lucha contra los estamentos y la mentalidad tradicionales, los preceptos de la metafísica religiosa y las bases en las que se apoyaban las monarquías.

Ante esta nueva actitud, el poder reaccionó de diversas maneras. Aunque el saber conectado con las ciencias útiles fue apoyado por las autoridades, la crítica a la tradición fue rechazada, reprimiendo toda duda expuesta por los ilustrados en cuanto a la historia manipulada por el poder y las leyendas creadas por éste para mantener su estatus. Surge así una nueva forma de gobierna, llamada “despotismo ilustrado”, cuya divisa más conocida es la que proclama “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, que aplica principios de la Ilustración, de manera paternalista y sin renunciar a ningún privilegio.

La Ilustración tuvo su reflejo en los diferentes ámbitos artísticos y cotidianos. El Barroco y el Neoclasicismo se siguieron hasta llegar, con el Nuevo Regimen, al Romanticismo, en arquitectura, música, literatura y arte.

Los países no están cultivados en razón de su fertilidad, sino en razón de su libertad

Montesquieu

La ignorancia afirma o niega rotundamente; la Ciencia duda

Voltaire

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